lunes, 4 de febrero de 2008

Oda a los que estaban peleados con Salinas

Cuando el vacío deviene en ese espacio repleto de la soledad que necesitas entonces se convierte en uno muy agradable.
Me pregunto acerca de las calles solitarias, si estarán con el olor que deja la gente en su rastro. Me pregunto si la gente ocupada llenando otros lados está realmente contenta de colisionar con miles de personas que buscan llenar su vacío metiéndose en lugares repletos. Me pregunto también cómo lucirán esos lugares, infestados de hormiguescas oleadas de gente vacía, intentando adornar los sitios, dejándolos como un jarro barroco, tan pomposo, tan difícil de apreciar.
Y a pesar de que el sol es gratis y mi color transparentoso hace dudar al respecto, no necesito tanto la bronceada como el espacio respetado, una caminata por un lugar que sea de hecho caminable.
No importa en qué momento salgan los carros, es ingenuidad pretender no ser atrapado por la caravana. Seguir a la masa es algo que pasa mucho en los feriados carnavalescos, supongo que tener espuma carioca y globitos repletos de agua (con lo difícil que son de anudar) debe ser frustrante si no se tiene en quienes regarlos encima, pero, por qué buscar la incomodidad en las vacaciones? Debe ser que de verdad les divierte vivir en medio de una plaza y de hecho transportarla a sus vacaciones de playa, donde se imaginan que podrán descansar, pero de hecho regresan más cansados a trabajar (sin contar con los gastos y el chuchaqui).
No digo que no hay que vacacionar, sólo me pregunto por qué TODOS tienen que ir AL MISMO SITIO para verse alla, por qué en vez de ir a amontonarse a otro lado no se meten aquí mismo en un cuarto de 4 por 4 y se sacan la pica de estar apretados, las que se pregunten `cómo harían alarde de sus cuerpitos hermosos que tanto han preparado en el gimnasio más caro justo para la temporada playera, les digo que en el pequeño cuartito también podrían desfilar sus bikinis. Pero no! "viajemos todos 2 horas para zambullirnos en la misma burbuja pero en otro lado".
Yo no tuve que irme a la playa repleta para cambiar de ambiente, sólo me quedé mirando a la ciudad y cómo se vaciaba paulatinamente: el paisaje cambió por mí, sin tener que moverme.
Se transportó mágicamente la gente para cambiarme la foto que tenía de la ciudad, para darme un descanso de todos aquellos que por lo general me hacen huir, esta vez me la dejaron para mí, en su ausencia.
“Quisiera que desaparezcan, los que siguen irremediablemente a la masa”, Este deseo se cumple impecable cada feriado y lo único que uno debe hacer es estar quieto para que eso pase.

4 comentarios:

chaveztoro77 dijo...

Bien dice Nietzsche que nada que venga de la plaza p�blica es digno de alabanza; sin embargo el comportamiento de la masa deja llevar su voluntad por el otro social de quien recibe �rdenes para sentir.

Me gust� mucho el post,pues es un grito a favor de la subjetividad, de acercarse al deseo propio y no al deseo de la masa que es el denominador comun.

Anónimo dijo...

Es uno de los textos más vanidosos y arrogantes que he leido. ¿Te crees tan diferentes a ellos? ¿Realmente crees que no formas parte de esa masa?

Anónimo dijo...

Ah me olvidaba también me pareció una de las cosas más egocéntricas que he leido, crees que porque no vas a Salinas en carnaval con la "masa" (léase entre líneas miserable masa) no vives en una búrbuja, qué ilusa! Ah, también no, no es un grito a la subjetividad, si no a la inconciencia y a la impotencia.

Andrea dijo...

Gracias por la visita, estas bienvenido a decir lo que opinas, yo tambien hago simplemente eso aqui. Saludos!